Opinión

Visibilizar es vital: Ante la violencia, legítima defensa por Adriana Mújica

Adriana Mújica es una periodista mexicana que estudió la carrera de Comunicación Educativa en el ILCE-UNESCO. Ha sido articulista en diversos medios escritos en Morelos, México y participado como conductora en programas de radio. En 2009, fue Diputada, presidenta de la Comisión de Equidad de Género del Congreso de Morelos. De 2012 a 2014, fue Directora General del Instituto de la Mujer para el Estado de Morelos.

Visibilizar es vital |@AdrianaMujicaM

Este 1° de junio, en las inmediaciones del Metro Taxqueña en Ciudad de México, Itzel fue amagada con un cuchillo por un sujeto. Este la obligó a caminar hacia debajo de un puente y la violó. A pesar de que a gritos pidió ayuda, nadie se acercó. En determinado momento ella, desesperada y buscando defenserse, forcejeó con el agresor con el resultado de que el cuchillo que él blandía, se le enterró a él…

Este caso, de inmediato, nos lleva a recordar el caso de Yakiri quien al igual que Itzel, lesionó a su agresor (que la estaba violando) al buscar defenderse.

Aunque Yakiri llegó al MP a denunciar la violación, a los 8 días fue detenida por el delito de homicidio. A los 86 días del proceso, el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal reclasificó el delito, señalándolo como “homicidio con exceso de legítima defensa”(sic). Pero eso permitió a Yakiri seguir el proceso en libertad condicional pero con una fianza de 450 mil pesos, hasta el año y medio después de los hechos, en que quedó absuelta.

Cuando el caso de Yakiri llegó a la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, se realizó un documento que destaca que “el Ministerio Público (MP) de la Agencia 50 y el Juzgado 68 Penal habría ignorado tratados internacionales y violentado los Derechos Humanos (DH) de Yakiri, al desestimar su denuncia y acusarla del homicidio de su agresor.  La investigación del MP y su valoración por parte del juez Santiago Ávila Negrón tampoco consideraron las leyes y protocolos nacionales sobre violencia sexual, por lo que incurrieron en omisiones e irregularidades…

La diferencia entre ambos casos es que mientras Yakiri pasó 86 días presa y 18 meses en proceso penal, en el caso de Itzel la Procuraduría de CdMex (a 26 días de los hechos) acaba de informar que “la adolescente agredida sexualmente el pasado 1 de junio en calles de la colonia Atlantida, delegación Coyoacán, no tiene responsabilidad sobre la muerte del imputado, toda vez que, bajo un mecanismo de defensa, logró librarse de su agresor, quien la sometió con un arma punzocortante. De acuerdo con la carpeta de investigación, la menor de edad se dirigía a su vivienda cuando fue interceptada por el imputado, quien la amagó con un cuchillo y con amenazas la obligó a dirigirse a un lugar donde cometió el ilícito.

Tras recibir apoyo de un ciudadano, elementos policiales acudieron al auxilio de la joven y se avocaron a la búsqueda del indiciado, por lo que lo detuvieron calles más adelante y lo trasladaron a un hospital donde posteriormente falleció. Derivado de las diligencias integradas en la carpeta de investigación se determinó que la víctima queda libre de toda responsabilidad, debido a que actuó en legítima defensa, en virtud de que su integridad física y su vida estuvieron en riesgo. Por lo anterior, la representación social elaboró la propuesta de no ejercicio de la acción penal respecto al actuar de la menor. Cabe destacar que esta dependencia, a través de la Subprocuraduría de Atención Víctimas del Delito brinda atención integral y multidisciplinaria a la víctima, a través de trabajo social, apoyo jurídico y proceso psicoterapéutico. La Procuraduría General de Justicia capitalina refrenda su compromiso de combatir frontalmente los delitos, a fin de mantener la confianza de los habitantes de la Ciudad de México en las instituciones, abatir la impunidad y salvaguardar la integridad de las personas que sean víctimas de cualquier ilícito.”

Esto hace de ambos casos sumados, un gran logro en la lucha por la justicia con perspectiva de género señalada como parte vital del proceso para alcanzar la justicia integral, en tanto que esta tiene que ver claramente y tomar en cuenta cuestiones señaladas por Tratados Internacionales de derechos humanos, así como leyes y protocolos nacionales sobre violencia sexual. La lucha parece estar rindiendo frutos en este sentido, pero no hay que “aflojar”.

Y, aunque no quisiéramos que hubiera más casos de violaciones, hoy más que nunca tenemos que tener muy clara una de las consignas que se gritaban afuera de Juzgados en el caso de Yakiri: “Ante la violencia, legítima defensa”.

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