Inicio Opinión

Visibilizar es vital: Coatlicue/Tonantzin/Guadalupe, por Adriana Mújica

Adriana Mújica | Es una periodista mexicana que estudió la carrera de Comunicación Educativa en el ILCE-UNESCO. Ha sido articulista en diversos medios escritos en Morelos, México y participado como conductora en programas de radio. En 2009, fue Diputada, presidenta de la Comisión de Equidad de Género del Congreso de Morelos. De 2012 a 2014, fue Directora General del Instituto de la Mujer para el Estado de Morelos.


Visibilizar es vital | @AdrianaMujicaM

Coatlicue/Tonantzin/Guadalupe

Sucedió hace unos días en Guadalajara, Jalisco, México. Primero se instaló una escultura llamada “Sincretismo” y luego se volcaron a las calles y a los espacios internéticos una serie de rechazos.

En sus alegatos, quienes la rechazan, dicen textualmente que en la escultura: “…se muestra una mezcla entre la Virgen de la Guadalupe y Coatlicue, la diosa indígena de la muerte. ¿La vida mezclada con la muerte?, ¿atacar los sentimientos religiosos de la mayoría es libertad de expresión? … ¡La Virgen de Guadalupe no se toca! Nuestra fe no se insulta. Y la Iglesia tampoco.” Y piden sea retirada porque: “nos parece ofensiva la relación que hace su autor entre Coatlicue, la diosa de la muerte y la Virgen de la Guadalupe”.

En primer lugar hay que decir que “se comieron o ignoran” mucho sobre Coatlicue que, según las religiones originarias mexicas o aztecas, era la Diosa de la fertilidad, patrona de la vida y de la muerte (claro ejemplo de la dualidad en la cual la cosmología precolombina parece basarse, la intrínseca relación entre vida y muerte, dos caras del mismo concepto), guía del renacimiento, la madre gestante de todos los Dioses. Esta importante Diosa también recibía los nombres de Tonāntzin ‘nuestra (to) madre (nān) venerada (tzin) y Teteōīnān ‘madre (nān) de los dioses (teteō)’. Entre sus atributos era representada como una mujer usando una falda de serpientes. Tiene los pechos caídos, que simbolizan la fertilidad y un collar de manos y corazones humanos (algunos dicen que de los sacrificios humanos, pero es algo que no se puede comprobar)…

O sea que “se comieron” o ignoran, mucho sobre Coatlicue.

Eso me hizo buscar en internet alguna información y me encontré una muy didáctica canción y de la que quiero compartir buena parte, por ser muy explicativa sobre el sincretismo que hoy refleja esa escultura que tanto “revuelo” está levantando:

“Hace mucho mucho tiempo, la cultura aquí empezó, allá mero en Teotihuacan el mundo náhuatl nació… A la Tierra, nuestra Madre, le pusieron la Tonantzin. Tonantzin es la gran madre, de todas la más primera, nosotros somos sus hijos, los del color de la tierra. Desde tiempos muy antiguos al Tepeyak ya llegaban, caminando desde lejos a Tonantzin veneraban. La de faldas de serpiente, Madre Tierra eres tú, rostro de la gran Tonantzin, nuestra Coatlicue eres tú. Tú nos das el alimento, chile, frijol y maíz, eres nuestro gran sustento, en ti está nuestra raíz. Madre de la Koyolxauki y los Zenzohuitznahua, Madre de Huitzilopoztli y la gente del Anahuac. En una gran escultura los aztecas te plasmaron, bajo tus pies esculpieron el símbolo más sagrado. Un hermoso Nahuin-Ollin, cuatro puntos con un centro, los rumbos del Universo, nombre 4-movimiento. Nahuin- Ollin, es el nombre de esta era, es la de los mazehuales, los hijos de esta tierra. Pero hace 500 años ocurrió un cataclismo, nos llegaron los cristianos, trajeron capitalismo. Una guerra religiosa inició el conquistador, con cruz y espada en mano, nuestro mundo derrumbó. En un año Yei-Kali gran Tenpchtitlán cayó, ahí merito en Tlatelolco a Cuauhtemoc se apresó. La religión de los nahuas por la Iglesia fue prohibida, atacaron a Tonantzin e impusieron a su María. Así Virgen la María, aquí nadie conocía, ella no era mexicana del Medio Oriente venía. Persiguieron los cristianos a los artistas y sabios, como a diablos los juzgaron, muy pocos de ellos quedaron. En medio del gran desastre, entre tanta destrucción, guardar símbolos sagrados tuvieron como misión. Un tlacuilo artista náhuatl como un códice pintó, cualquier nahua entendería, los españoles ¡No!. Pintó una Virgen María, Guadalupe la llamó. El Nahui-Ollin de Coatlicue, en el centro dibujó. El símbolo más sagrado, como una pequeña flor, púsola enfrente de todos para esconderlo mejor. Escogieron buena fecha pa’ la pintura entregar, bajaron escudo y flecha, algo nuevo iba a empezar. Mil quinientos treinta y uno año 13 de la caña, en solsticio dice alguno, la fecha nadie engaña. Kuautlatoatzin, un maseual al obispo la entregó, hermosas flores preciosas como prueba le llevó. Desde entonces mexicanos a Lupita veneramos y al cerro del Tepeyac hoy caminando llegamos… En piedra la gran Coatlicue, Guadalupe, en la tilma: dos caras de un mismo rostro, ellas dos son una misma. Cuenta una profesía que Tonantzin volverá, pero ella nunca se ha ido, la Tierra siempre aquí estará.

Me queda claro que muchas personas no entenderán el asunto, que los fanatismos solamente quieren respeto a su visión como si fuera “la única y verdadera” y que, por lo tanto, el rechazo seguirá… Pero, en todo caso, creo que el “rechazo” debería de ser contra el hecho de que cualquier imagen religiosa sea pagada por autoridades de un Estado que se supone laico. Porque justo esta mezcla religiosa con el Estado es la que, entre otras cuestiones, dificulta el derecho a decidir de las mujeres en nuestras tierras.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *