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Lo que no se nombra, no se ve: Medios de comunicación abonan a los abusos de poder y la violencia de género por Gely Pacheco

Gely Pacheco | Estudió Artes Visuales y se ha especializado en materia de Género y Comunicación. Se dedica a la creación e investigación partiendo del arte y la cultura. Coordinadora de Voces Feministas e integrante del Frente Feminista de Chiapas y de la Red Colectiva Ciudadana para la Prevención de la Violencia Feminicida.


Gely Pacheco | @GeLypm

Hace unas semanas, recibí la invitación para presentar el libro ‘’En legítima defensa’’ de la autora Ana Katiria Suárez sobre el caso de Yakiri Rubio. Me entregaron el libro y lo leí en un día porque es un libro que te atrapa. Como mujer más, te duele. También he de ser sincera y, la presentación estaba encima por lo que tuve que apresurarme a darle lectura y escribir lo que pensaba sobre el caso.

La presentación fue justo unas horas después del terremoto que tuvo su epicentro en Tonalá, Chiapas a escasas horas de Tuxtla Gutiérrez, donde sería la presentación. Ana Katiria, decidió no suspender su vuelo a esta ciudad y, la organización del libro pues también decidió llevarlo a cabo. Teniendo que cambiar la sede, pues el Ayuntamiento (lugar donde sería para que escucharán funcionarios públicos) estaba siendo valorado en su infraestructura. Nos trasladamos a La Casa del Jardín, que amablemente nos abrió las puertas. Ya cuando se acercaba la hora y las personas empezaban a llegar, comenzó a llover. Yo gritaba: ‘’El patriarcado está molesto’’ pues ya eran muchos impedimentos. Ya una vez iniciada la presentación en la que moderó, Paulina Conde, presidenta de la Comisión de Equidad y Género de esta ciudad capital. Nos tembló varias veces. Por lo que los nervios tanto de las personas asistentes y las presentadoras, estaban disparadas. Sumándole que la alarma sísmica sonaba cada diez minutos y, la lluvia acompañándonos. No me quiero alargar pero si les quería contar esto porque entendí en ese momento lo que había sucedido en México. Miles de familias damnificadas, patrimonios perdidos, personas desoladas, y las que no, viviendo con miedo estas horas.

Fui la primera en presentar el libro, y quiero dejarles mi participación. Cuando leía el libro ‘’En legítima defensa’’ y como miembra fundadora del portal periodístico con perspectiva de género (tengo que decirlo así las veces que sean necesarias tanto para reafirmarme a mí como para que las demás personas lo entiendan) #VocesFeministas decidí y entendí que debía concentrarme en cómo los medios podemos ser reproductores y podemos avalar los abusos de poder y la violencia de género.

En el capítulo cinco, Ana Katiria, resume en un párrafo la gran batalla que emprendió en defensa de Yakiri Rubio: ‘’Una joven muchacha de viente años, es abordada, la secuestran a punto de cuchillo, la obligan a entrar en un hotel de ínfima categoría y siempre bajo amenaza de perder la vida, la violan y torturan. Busca ayuda y encuentra a un grupo de policías que, lejos de apoyarla, la secuestran nuevamente y la acusan de homicidio. Nadie, absolutamente nadie, cree en sus palabras. Un montaje burdo, apresurado y macabro la conduce a la cárcel. De víctima a victimaria de la noche a la mañana’’.

No bastó en esta historia la lucha por los derechos de Yakiri en las instancias jurisdiccionales. No bastó que Ana Katiria, pusiera en riesgo su vida como defensora al emprender una lucha contra el Estado y poner en juicio la ‘’reputación’’ de la ‘’autoridad’’. No bastó enfrentar todo ese sistema dominado por hombres para defender a una joven mujer ultrajada. También tuvo que enfrentar la violencia de género en los medios de comunicación, donde llovían titulares como: ‘’Mata joven a su novio a cuchilladas’’, consignaba el periódico Reforma, ‘’Consignan a una joven que mató a su novio en un hotel’’ de La Policiaca, ‘’PGJDF tiene pruebas, Yakiri es culpable; le hallan cartas’’ era el titular del periódico Zocalo; ‘’No sólo degolló a Miguel, le dio 14 puñaladas’’, ‘’Prostituta mata a su amante’’ o reproduciendo la historia ‘’oficial’’: ‘’Sin evidencia de que Yakiri Rubí fuera violada’’, ‘’Cuerpo de agresor de Yakiri presenta 17 puñaladas: PGJDF’’ con Ciro Gómez Leyva, ‘’Sí había relación entre Yakiri y supuesto atacante: PGJDF’’ con Ricardo Rocha.

Una reproducción de la violencia machista y de la corrupción. De la injusticia. Avalando un proceso viciado desde el origen, repleto de omisiones, fallas y contubernios entre los delincuentes, la autoridad y aquí agregaría los medios de comunicación. No todos, hago la aclaración. Pero si nos ponemos a reflexionar que estos medios siguen dominados por hombres con poca o nula perspectiva de género. Y esto ocasiona un sesgo en la visión del mundo que los medios de comunicación, reflejamos.

A los medios de comunicación, nos toca y tenemos la responsabilidad de reflexionar sobre el tratamiento de la noticia. La ciudadanía tenemos también la responsabilidad de ya ver todo con una perspectiva de género. Los medios de comunicación hacemos un acompañamiento -informativo- con las víctimas en donde hay que tener firmeza con los principios, con la justicia, con la verdad y amortiguar el cansancio emocional de las víctimas y de las y los Defensores de los Derechos Humanos. El desconocimiento y la desinformación también de los medios de comunicación, como lo menciona Ana Katiria Suárez en el libro ‘’En legitima defensa’’ abona y forman parte de los abusos de la autoridad. Uno de los objetivos de este libro es: informar. Es reflexionar. Es abonar a un cambio y ser la diferencia.

En internet, como bien lo menciona la autora, donde los tiempos de la noticia y el suceso cobran otra dimensión, la información fluye -casi- de otra manera. Ahí tenemos la oportunidad, de aclarar que: las mujeres no morimos, nos asesinan. No aparecemos asesinadas de la nada. No nos hallan. No nos encuentran. No somos féminas. No somos ‘’damas’’. Somos mujeres asesinadas por hombres. No somos muertes pasionales. No somos violaciones pasionales. Agradecemos esta gran aportación que nos hace, Ana Katiria a activistas, a periodistas, a feministas, a defensores y defensoras de los Derechos Humanos de las mujeres. Y a incentivar los litigios con una perspectiva de género.

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