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Historia del feminismo: ¿Qué es y por qué se es feminista?

  • No es “feminismo”, son “feminismos”, advierte Elisa Queijeiro, humanista e investigadora mexicana.

SemMéxico/SDP Noticias, 10 noviembre 2017.- Hablar de feminismo no es fácil, pero es urgente. Se trata de una una serie de movimientos ideológicos, culturales, sociales, de educación y económicos que persiguen la equidad y la igualad de la mujer, y que implican tres siglos de esfuerzos.

De acuerdo con la también académica, feminismo no es el lado contrario del machismo. “No es salir a la calle y gritar consignas en contra del hombre. Es integrarlo como lo sagrado masculino y comprender que la evolución de la sociedad es estar juntos en una situación que le regresó a la mujer su estatus de ser humano”.

Para comprenderlo es necesario recordar que las mujeres en México obtuvieron el voto hasta 1953. La lucha significa la recuperación de la mujer ante la comodidad del otro por tenerla reprimida.

 

La caricatura del feminismo

Las primeras feministas buscaban el respeto común. “Cuando existen mujeres que faltan al respeto a otras o que están en contra de los hombres, se deslinda el movimiento y entonces se convierte en la caricatura del feminismo”, dice Queijeiro.

Esto es un peligro, pues entonces se generaliza la idea de que la iniciativa es únicamente agredir a otro género, pero el término de feminismo se inventó en 1871 por un médico francés, cuando intentó explicar las consecuencias de la tuberculosis en los varones.

A los enfermos se les adelgazaba la piel y el cabello. Ello les hacía resaltar rasgos femeninos. Sin embargo, fue el hijo de Alexandre Dumas quien comenzó a utilizarlo en modo de mofa hacia aquellos hombres que estaban a favor de que las mujeres pelearan por la equidad.

 

El principio del camino

La historiadora narró que durante seis décadas, las mujeres francesas pidieron tener derechos, sin que fueran tomadas en cuenta. Llegó un momento en que se vieron forzadas a romper cristales y hacer protesta social. Allí comenzó la unión mujer-mujer.

“¿Qué opinarían ustedes mujeres si tuvieran que firmar un permiso para salir a trabajar? Más allá ¿qué opinarían si el dinero que ganan (que sería la mitad de lo que gana un hombre) no lo pudieran usar a su gusto si por ley se lo tuvieran que dejar a su marido? El divorcio y tener la opción de poder cuidar a nuestros hijos se lo debemos a las feministas”.

Todos esos derechos conquistados, aún no pueden ser vividos en México. “Los depredadores son los que atacan a los más vulnerables”.

 

La segunda ola

Simone de Beauvoir es la primera mujer que escribe en El segundo sexo, de 1949, sobre la menstruación y los procesos de cambio cuando se tiene hijos o no. En este segundo paso, las intelectuales se unen al movimiento y comienzan a surgir nuevas modas de vestimenta.

Aquí surgieron algunos grupos de mujeres que se desviaron de la iniciativa con la intención de oprimir al opresor y obtener venganza, pero el objetivo principal nunca se perdió y persiste. “Ese fue un intento de feminismo, pero no el feminismo”, comentó la humanista.

 

La tercera ola

El feminismo de la igualdad es al que le debemos los “techos de cristal”. Esto quiere decir que se tiene la contabilidad de cámara de diputados y de empresas en las que tiene que haber un número significativo de mujeres trabajando, así como de distintas razas.

“A mí me encanta saber que hombres y mujeres somos distintos, pero no por eso merecemos cosas diferentes. El movimiento no está afectado, es el término. Creo que debemos empezar a pensar en un feminismo funcional o constructivo”, piensa Queijeiro.

 

Feminazi

Fue un conductor radical de ultraderecha estadounidense quien atacó a las mujeres que comenzaban a decidir sobre su propio cuerpo, ya fuera que no quisieran tener hijos o que decidieran interrumpir su embarazo, comparándolas con los nazis que mataban a judíos.

Para la académica, el uso de la palabra “feminazi” implica la reproducción de la burla y la violencia de género. “Hace falta el respeto y conocer la caricatura del feminismo y quiénes la usan. Hay mucha desinformación al respecto, pero debemos pensar cómo educar a nuestros hijos para respetar a las mujeres y al otro”.

Para finalizar, la investigadora comentó que a veces las palabras no enseñan nada, son los comportamientos y la congruencia lo que hace un cambio. No callarse, respetar y no ser cómplices es fundamental.

SEM/lr

 

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