Opinión

Mujeres chiapanecas borradas de la historia por Tatiana Jimenez

El libro Mil quinientas mujeres en nuestra conciencia colectiva, diccionario biográfico de mujeres en México, es una obra necesaria de leer y mantener en la biblioteca de historiadoras y feministas mexicanas como fuente para el rastreo de vidas relevantes que ayudan a reconstruir nuestra Historia.

En este sentido,  en la obra Diccionario biográfico la Dra. Aurora Tovar Ramírez recupera la vida y aportes de mujeres mexicanas que han sido invisibilizadas en la historia oficial, contribuciones en diversas áreas del conocimiento humano, el arte, la ciencia, las letras, la política y diversos oficios.

Asimismo, ella también nos narra la vida de mujeres excepcionales, que participaron activamente en algunos episodios de la historia mexicana y su lucha social, como la Independencia, la Revolución Mexicana, mujeres líderes sociales y sindicalistas, mujeres diversas, de distintas clases sociales o mujeres socialmente racializadas.

En el texto se presentan las biografías de mujeres mexicanas o extranjeras que trabajaron en México, todas nacidas antes de 1925, algunos de los nombres resultan conocidos como el de María Felix, Dolores del Río, Tina Modotti, Frida Kahlo,  Pita Amor, ente otros; pero en este trabajo muchas otras mujeres han sido visibilizadas por la Dra. Tovar, la autora como voz crítica rescata las vidas y nombres propios de mujeres poco reconocidas, que pese al valor de sus acciones habían permanecido invisibilizadas como sujetos de la historia.

No obstante me parece prudente, resaltar que en este libro se han recobrado también las contribuciones de las mujeres chiapanecas en el panorama nacional, en el texto aparecen chiapanecas revolucionarias, políticas, artistas, luchadoras sociales, a todas ellas me parece importante traerlas a colación:  Las profesoras Fidelia Brindis Camacho, Florinda Lazos León o María Adelina Flores, activas defensoras de los derechos de las mujeres chiapanecas, aparecen también figuras revolucionarias, mujeres que participaron en el conflicto armado de manera activa como Cipriana Camacho, quien militó en la filas zapatistas del general Caly Mayor, Cleotilde de López originaria de Tecpatán quien fungió como espía y correo de la brigada zapatista, Clara Moguel de Gamboa, quien formó parte del batallón de voluntarios hijos de Tuxtla, y se incorporó como enfermera en 1913 al ejército constitucionalista,  Mercedes Monjararraz, mejor conocida como “La compa” Meche, que participó empuñando las armas con el ejército mapachista, Venustiana Perez, apoyó las fuerzas anticonstitucionalistas de Tiburcio Fernández, María Teresa Rodríguez de Ocozocuautla quien fue comisionada para reclutar hombres y difundir propaganda revolucionaria en Chiapas, llego a ser coronela del ejército constitucionalista, Rojas de Serra Romaira, de Pichucalco, activista anti reelecionista durante el gobierno de Porfirio Díaz , Carmen Vázquez dirigente del club unionista paz y trabajo en Yajalón (1911).

Igualmente, se presentan a destacadas artistas chiapanecas como la reconocidísima escritora Rosario Castellanos, o  la cantante tapachulteca Amparo Montes, o Gertrudis Duby quien trabajó activamente por los y las indígenas en Chiapas; otro punto destacable en el diccionario es la mención de otras creadoras menos conocidas pero de gran importancia para la historia de Chiapas como María Teresa Cruz de Velasco, pintora y pianista que llegó a actuar en Bellas Artes, Zoila Amable Fernández Ruiz, Poeta quien recibió el doctorado Honoris Causa en 1966 por la Academia Hispanoamericana, Carmelita Pacheco de Pichucalco, periodista y escritora, Blanca Lidia Trejo, escritora, quien en 1953 recibió un reconocimiento por la Secretaría de Educación, la cantante de ópera Isabel Soria, quien recibió honores de la Reina de España.

En el ámbito político, un ejemplo que se destaca es la inclusión de Marcelina Galindo Arce, de Pichucalco, diputada federal en 1955- 1958, que fue la primera mexicana que tuvo acceso al colegio electoral,  y que recibió la Medalla Magdalena Mondragón de la asociación de periodistas universitarios, también Gloria León Orantes, destacada jurista, jueza y magistrada, reconocida y premiada por su trabajo, al igual que por la escritura de  obras jurídicas sobre el matrimonio y divorcio.

Estas mujeres chiapanecas, muchas de ellas borradas de la historia, son rescatadas en este trabajo,  labor fundamental ya que al recuperar la memoria histórica de las mujeres, se recupera nuestra identidad, y nuestra trascendencia, la huella permanente de las mujeres en la transformación del entorno social. Se ha repetido como uno de los lugares comunes más recurrentes que las mujeres hemos sido las “olvidadas” de la historia. Yo no lo creo así,  el olvido no es un acto intencional o deliberado, más bien considero que se han borrado, invisibilizado los aportes de las mujeres como un acto político.

Hemos sido borradas de la historia con un propósito, con el objetivo de negar nuestras contribuciones y nuestra labor,  esta circunstancia obedece a que el poder político y el poder de la palabra escrita tradicionalmente ha sido territorio dominado por los hombres, por tanto,  las relaciones de género y subordinación que emanan de la estructura patriarcal de la sociedad, entendidas como relaciones de poder, han permitido que los hombres detenten la producción del conocimiento y de la escritura de la historia.

Las mujeres han estado presentes, han participado en los procesos sociales históricos, y también han utilizado la palabra escrita para comunicar sus necesidades, sentimientos y demandas sin embargo,  los hombres asumiéndose como sujeto universal, como el sujeto de la historia, han borrado nuestro trabajo y nuestras luchas.

Han transcurrido tres décadas desde que la historiadora Gayatri Spivak, en 1985,  se preguntaba, ¿Puede hablar el sujeto subalterno? Para Spivak, la repuesta apunta al silenciamiento estructural del subalterno, no solo por la estructura dominante de poder, en este caso por el patriarcado, sino también por los intelectuales, historiadores hombres que ahora,  demuestran interés por lo estudios de género, quienes pretenden escribir la historia de las mujeres, manteniéndonos así en silencio, nuevamente, interfiriendo en la construcción de un espacio, desde donde podamos “hablar”, contar nuestra historia.

Siendo así, quisiera referir el pensamiento de Ranahit Guha, historiador indio, que en su libro las Voces de la Historia, aborda la imposibilidad en la que se han encontrado los sujetos subalternos, es decir, los no oficiales en toda forma social, para enunciar un pensamiento propio debido a que siempre ha estado mediado o instrumentalizado a partir de una visión oficial que instaura una forma hegemónica de comprender y reproducir el pasado entre generaciones, impidiendo así, que estas puedan comunicarse con su pasado.

Justamente por esta necesidad de contar, de recuperar nuestra historia, es fundamental que los estudios sobre historia de las mujeres superen los ámbitos tradicionales de intercambio científico, con la intención de llegar al mayor público posible, divulgar la historia de las mujeres, reconocerlas y reconocernos en ellas, dar a conocer sus logros, permitir que nos interpelen a las mujeres de hoy, que al igual que ellas estamos buscando también ser protagonistas de la historia, tal como lo asevera la Dra. Tovar en la introducción de su libro:

Esta recopilación biográfica nos ratifica que las mujeres no han sido invisibles y tampoco han estado ausentes, simplemente no han sido suficientemente nombradas y reconocidas”.  

En el panorama actual es urgente conseguir que la historia cumpla una función social necesaria para despertar la conciencia de los jóvenes y acabar con las desigualdades de género. 

Y trabajos como este, serios con rigor académico, contribuyen al desarrollo del pensamiento crítico y a la visibilidad de las mujeres en el terreno historiográfico. Es por esta razón que no solo recomiendo la lectura del libro, sino que sugiero incorporar este texto a los programas de estudio, utilizar este material de manera sistemática al interior de las aulas, tanto en educación básica como superior.Esta obra es un recurso educativo invaluable que sin duda alguna contribuye al trabajo para acortar las brechas de género que existen en la sociedad.

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