Salud

Denuncian trabajadoras de la Zona Galáctica tratos degradantes del administrador

Trabajadoras sexuales exigen poder disfrutar una vida libre de violencia en la zona de tolerancia.

Ayer se conmemoró el Día Internacional Contra la Explotación Sexual y representa una gran oportunidad para reflexionar sobre los tratos crueles y degradantes que el administrador de la zona galáctica, el “licenciado” Javier Solis Nucamendi. Implementa contra las trabajadoras sexuales que allí laboran, ante la falta de todo tipo de consideración en torno a sus derechos humanos, según han declarado más de una veintena de mujeres.

Aún no termina el escándalo que protagonizó Javier Solis Nucamendi, hace unos días sobre el cobró el indebido de tarjetas de control sanitario del VIH e ITS, no ajustadas al costo establecido por el acuerdo de cabildo municipal publicado en el periódico oficial del estado de Chiapas, que raya en la explotación sexual; cuando ya nos enteramos de otro abuso económico señalado por las mismas perjudicadas, denunció Elvira Madrid Romero, defensora de trabajadoras sexuales desde hace 29 años y presidenta de la Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer “Elisa Martínez” A.C.

Ahora, el administrador de la zona galáctica, Javier Solis Nucamendi, exige que se cobre 20 pesos a los clientes que entran a la zona de tolerancia, cuando el cabildo estableció que sólo fuera de 10 pesos, aseguraron Kasandra, Maribel y Tania, trabajadoras sexuales, así como varios empleados del ayuntamiento que allí laboran y que por temor a represalias, prefieren omitir su identidad.

La pregunta que en este momento se hacen trabajadoras sexuales, empleados del ayuntamiento y clientes, es ¿a dónde está yendo a parar ese dinero?

—¿A poco no es delito cobrar más de lo que indica la Tesorería?

—¿No es obligación del administrador entregar los recibos del municipio cada que cobra la entrada o la tarjeta de control sanitario?

—¿Por qué los policías municipales de la entrada de la zona, permiten que el administrador Javier Solis Nucamendi, robe así a los clientes y los amedrente con la presencia de los uniformados?

—¿A poco no es un delito actuar así?

—¿Por qué el personal de salud de la zona de tolerancia guarda silencio cómplice y permite que el administrador Javier Solis Nucamendi, robe a las trabajadoras sexuales, al aumentar el costo de la tarjeta de control sanitario de 86 pesos a 159 pesos, cantidad que no corresponde a lo que marca la ley?

—¿No estamos hablando del delito de coalición de servidores públicos y otros actos de corrupción, posibles porque para las autoridades las trabajadoras sexuales no valemos nada y no somos nadie para reclamar.

Las actitudes discriminatorias hacia las trabajadoras sexuales, los cobros indebidos de condones, pruebas rápidas de VIH y sífilis, que son gratuitos por tratarse de insumos del sector salud, el cobro de cantidades superiores a las que marca la ley por concepto de tarjeta de control sanitario, entrada y uso de estacionamiento, son posibles por la impunidad que existe desde hace muchos años en dicho lugar olvidado por la autoridad, donde sólo la regidora Paulina Conde se atrevió a hacer algo por las mujeres que se ganan la vida en dicho lugar olvidado de dios y de los hombres tomadores de decisión de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.

En la zona galáctica, “Nos encontramos a merced de lo que diga y mande el administrador, sus cobradores y golpeadores”, señaló Maritza, trabajadora sexual que se gana la vida en la zona galáctica.

Los cobros indebidos a las trabajadoras sexuales, no son otra cosa que explotación sexual, ante la cual, la Fiscalía General del Estado de Chiapas, no ha hecho nada, pese a la voluntad política del fiscal general, Raciel López Salazar, añadió Elvira Madrid de la Brigada Callejera.

Por las razones expuestas, por las mujeres afectadas por el administrador Javier Solis Nucamendi, la comisión de enlace de la Red Mexicana de Trabajo Sexual, solicita que personal de la Fiscalía de Trata de Personas y de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos de Chiapas.

Elvira Madrid Romero, activista anti-trata de la Brigada Callejera, solicita al presidente municipal electo de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Carlos Morales Vázquez, así como al gobernador electo de Chiapas, Rutilio Escandón Cárdenas, que tomen cartas en el asunto y eviten que la zona galáctica siga siendo un gran negocio de ocasión de los funcionarios públicos encargados de política fiscal, administración, atención de la salud y seguridad pública, quienes obtiene una máxima ganancia, despojando a las trabajadoras sexuales, de los ingresos que sus cuerpos les proveen en dicho lugar.

Muchos mensajes de viva voz de las trabajadoras sexuales, obtenidos en la última visita a la zona galáctica, acompañados por personal de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos de Chiapas, donde la Brigada Callejera hizo pruebas rápidas de VIH y sífilis gratuitas, confidenciales y voluntarias.

Visita en la que además se les entregó de forma gratuita condones masculinos de varias marcas comerciales, lubricantes solubles al agua y anticoncepción de emergencia, donados por varixs benefactorxs de la organización.

Esto fue posible a pesar de la vigilancia a que siempre somos sometidos cuando visitamos a las trabajadoras sexuales, por parte de quien se ostenta como administrador de tal lugar y de sus trabajadoras no asalariados.

—Las trabajadoras sexuales tenemos derecho, a que la secretaría de salud de Tuxtla Gutiérrez, nos ofrezca de forma gratuita, pruebas rápidas de detección de VIH y sífilis, como cualquier otra persona que tiene seguro popular.

—Las trabajadoras sexuales tenemos derecho, a Papanicolaou gratuitos como cualquier otra mujer que va al centro de salud y está dada de alta en el seguro popular.

—Las trabajadoras sexuales tenemos derecho, a condones y lubricantes solubles al agua, gratuitos del sector, como las mujeres que van a planificación familiar al centro de salud.

—Las trabajadoras sexuales tenemos derecho, a que los resultados de VIH y sífilis del Capasits, centro de salud, hospital general y organizaciones como la Brigada Callejera, sean válidos en la zona galáctica.

—Las trabajadoras sexuales tenemos derecho, a que no nos obliguen a ir a laboratorios particulares, donde sabemos que el médico o administrador, tienen una comisión por obligarnos a hacerlos los estudios allí.

Muchas activistas pro derechos humanos, consideran que las trabajadoras sexuales son más vulnerables a todo tipo de violencia patriarcal en su contra, indicó Madrid. ¿Por qué entonces quienes deberían comportarse como servidores y servidoras públicas, lo hacen como explotadores y gandayas para hacer cobros indebidos?

Uno de los hallazgos que la Brigada Callejera ha encontrado en la zona galáctica de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, es que hasta la fecha, no existen mecanismos transparentes, a través de los cuales las autoridades municipales, estatales y federales, difundan entre las trabajadoras sexuales, cuáles son las facultades de cada funcionario público y cuáles son las atribuciones de las diferentes dependencias municipales y estatales que pueden coexitir en la zona de tolerancia, como política fiscal, secretaría de salud municipal, Capasits o policía municipal, entre otras.

Conocer dichas facultades, permitiría a las trabajadoras sexuales, conocer cuáles son los límites de cada funcionario, hasta dónde pueden actuar los trabajadores no asalariados que realizan cobros a la entrada de la zona, en los baños y en el estacionamiento, por sólo mencionar algunos.

Dado que la zona galáctica es un burdel, “administrado” por el H. Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, las trabajadoras sexuales deberían conocer cuáles son las atribuciones de quienes se ostentan como dueños de los diferentes módulos de la zona galáctica, para no estar en una situación de total indefensión frente a algunos “propietarios”, que podrían incurrir en delitos graves contra las mujeres que allí se gana la vida, y no saberlo.

—Las trabajadoras sexuales tenemos derecho, a que se reconozcan nuestros derechos como los de cualquier otra mujer.

—Las trabajadoras sexuales tenemos derecho, a realizar denuncias, sin que por ello recibamos amenazas, que luego se hacen realidad.

—Las trabajadoras sexuales tenemos derecho, a inconformarnos pacíficamente cuando las autoridades atenten contra nuestra dignidad.

—Las trabajadoras sexuales tenemos derecho, a no ser abusadas sexualmente por el personal médico de la zona, administrador, “propietarios” ni trabajadores no asalariados de la zona.

—Las trabajadoras sexuales tenemos derecho, a contar con un canal de comunicación expedito para participar en la toma de decisiones sobre cualquier asunto relacionado con la zona de tolerancia.

—Las trabajadoras sexuales tenemos derecho, a organizarnos para prevenir la transmisión del VIH e ITS.

—Las trabajadoras sexuales tenemos derecho, a vivir una vida libre de violencia por parte de autoridades de la zona, otros trabajadores de este lugar, clientes y compañeras.

—Las trabajadoras sexuales tenemos derecho, a que sea una mujer, la doctora que nos atienda en la zona. Con los hombres ha habido abuso sexual, burlas sobre nuestros genitales y otras agresiones.

—Las trabajadoras sexuales tenemos derecho, a que el personal del ayuntamiento deje de atracar a nuestros clientes, ya que actualmente les “quitan” gran parte del dinero que traen y que iban a gastar en nuestras atenciones, así como el robo de otros objetos de valor.

—Las trabajadoras sexuales tenemos derecho, a que las patrullas de la policía estatal, dejen de trasculcar a los clientes y robarles sus cosas, cuando vienen en coches particulares por el camino despavimentado hacia la zona galáctica.

—Las trabajadoras sexuales tenemos derecho, a trabajar en el sexo, libres de cualquier abuso, trata de personas y explotación sexual.

—Las trabajadoras sexuales tenemos derecho, a que las autoridades de la zona galáctica dejen el letrero que habíamos pintado a la entrada o coloquen otro donde se diga que el derecho de entrada sólo es de 10 pesos.

—Las trabajadoras sexuales tenemos derecho, a que las autoridades permitan que los perros de la zona galáctica nos cuiden, ya que los podemos desparasitar y ofrecer atención veterinaria con el apoyo del municipio y personas de buena voluntad.

—Las trabajadoras sexuales tenemos derecho, a la no repetición de los agravios que estamos viviendo actualmente en la zona galáctica, hoy y en administraciones pasadas.

—Las trabajadoras sexuales tenemos derecho, a que las autoridades no nos traten de manera cruel y degradante.

Brigada Callejera es una organización con más de 29 años de experiencia en la defensa de los derechos de las trabajadoras sexuales y en la movilización comunitaria ante la trata de personas.

Brigada forma parte de la Red Mexicana de Trabajo Sexual y de la Alianza Global Contra la Trata de Mujeres, GAATW, por sus siglas en inglés.

La Brigada, cuenta con un centro comunitario en Tapachula, Chiapas y sus oficinas centrales se encuentran en la Ciudad de México.

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