Opinión

La columna rota por Frida Guerrera: Martha; un feminicidio apilado en el olvido por más de dos años

Frida Guerrera es una activista mexicana por los derechos de las mujeres. Es una bloguera oaxaqueña que desde el 2016 comenzó a visibilizar los feminicidios y asesinatos violentos de mujeres.

Por @Frida Guerrera

El 21 de febrero de 2016, quedo grabado para Verónica Tellez, su hija Martha Castillo Tellez, había desaparecido después de que salió a ver a su novio, en Chicoloapan, Estado de México, a solo unas cuadras de donde vivían de inmediato se movilizó para buscarla, primero con sus amigas, en el restaurante donde había entrado a trabajar desde octubre de 2015, Verónica tuvo problemas de salud, lo que las hizo hacer una pausa en los estudios de Martha, quien le hizo saber a su mamá que quería apoyarla. Martha tenía 17 años, ese 21 de febrero le dijo a su mamá que saldría a ver a su novio, para prender una veladora porque él había encontrado un nuevo trabajo, “Una semana antes tuvimos un incidente con una veladora, casi se nos quema la casa, por eso yo no la deje que la encendiera aquí, hoy me arrepiento” Me relata Verónica.

El 22 de febrero, la joven madre acudió a poner la denuncia por desaparición al Ministerio Público de Chicoloapan, donde la mandaron a desaparecidos en la Fiscalía de Chimalhuacán, y de ahí la enviaron a la Fiscalía de Nezahualcóyotl, para regresarla nuevamente a la fiscalía de Chimalhuacán. Y así brindarle la cédula de desaparición. “Empecé a pegar la imagen por todos lados, alguien seguramente la iba a ver y me iban a decir dónde estaba. Ese mismo día acudí a ver a su novio, pero nada, Martha no había llegado a casa de él”. Según lo que le hicieron saber a Verónica.

La semana pasó, la zozobra, el miedo, la incertidumbre, abrazadas de la esperanza, acompañaban a la joven madre, “Alguien me dijo, que parecía que la habían visto, fuera de una tienda de conveniencia, “drogada”, aunque me resistí porque sabía que mi niña no haría eso, acudí al lugar, espere durante horas, y finalmente la vi, no era ella”.

El 27 de febrero de 2016, en medio de la agonía de no saber qué había pasado con su hija, Verónica recibe una llamada. Eran los policías de investigación, quienes le cuestionaron si ya la habían encontrado y le hicieron saber que, en Ixtapaluca, una llamada anónima recibida el 25 de febrero les reportó que había una mujer asesinada en unos sembradíos. “Venga a ver a esta chamaca”. Fue la instrucción de los Agentes.

Martha era la cuarta hija de Verónica, nacida el 9 de febrero de 1999. El esposo y padre de los hijos de Verónica era muy violento, en una ocasión recuerda la joven madre le pegó a uno de los niños, “Ese día lo corrí, y él se desatendió de nosotros, desde entonces no volví a saber nada de él, fue cuando decidida empecé a trabajar para sacar a mis hijos adelante. Los años pasaron, Verónica continuó con sus cuatro hijos, en febrero de 2015, se va vivir a Chicoloapan, la vida le había presentado la oportunidad de adquirir una casa. “Maldigo ese momento, de saber lo que iba a pasar me hubiera quedado donde vivía”. Se reprocha.

Luego de aquella llamada Verónica desesperada se trasladó al Servicio Médico Forense (SEMEFO) de Valle de Chalco, Solidaridad. Llevaba el corazón en la mano. “Primero me mostraron unas fotografías, una de ellas de sus piecitos, fue cuando les dije, es ella. Ya no vi a mi niña, la pude ver cuando la funeraria ya la había arreglado. Estaba toda morada, muy golpeada, su cabello largo y hermoso, se lo enredaron, para golpearla, me dijeron que tenía una agujeta en su cuello, vi la cicatriz de la necropsia, su cabello lo cortaron los de la funeraria nunca supe por qué no la cepillaron. Mi niña fue dejada en un sembradío, en el paraje del cerro del águila, en Coatepec, municipio de Ixtapaluca, Estado de México, mi pequeña era muy friolenta le puse un suéter para que ya no tuviera frío”. El 29 de febrero de 2016, Martha fue sepultada.

Verónica recuerda a Martitha, todos los días, “Era muy linda, y amorosa tenía su gatito lo abrazaba en su suéter, lo de sus propinas lo destinaba para ayudar a un viejito que le pedía, o a los niños que había en la calle, siempre andaba dando a los demás lo que ni ella tenía”.

Martha como muchas otras mujeres, ni siquiera fue visualizada por medios locales, su feminicidio como el de decenas de mujeres y niñas se quedó oculto archivado en las infinitas carpetas apiladas en la Fiscalía de Feminicidios de Tlalnepantla.

Durante unos meses estuvieron indagando algunos agentes de investigación, una de las líneas de investigación era la última persona que se supone la vio viva, sin embargo, fue descartado.

Por lo que hasta la fecha no hay detenidos y/o sospechosos ni algún dato que le pueda decir a Verónica quién le arrebató la vida a su hija.

El 12 de agosto de 2018, luego de que Verónica me contactará vía redes sociales, acudí a su casa en Chicoloapan. Una fotografía de cada uno de sus cuatro hijos adorna la escalera diminuta de la casa, la primera que se observa es la de una niña de no más de dos años, de enormes ojos claros, es Martha, me indica Verónica. Platicamos largo tiempo, desesperada me hizo saber que en ocasiones pierde la esperanza de encontrar a los culpables, la fiscalía estuvo pendiente unos meses, desde hace mucho no la han buscado.

“Desde ese día casi no salgo, me da mucho miedo, tengo una hija más chica que Martha y me aterra cada vez que sale, a veces siento que me vuelvo loca, no quiero volver a pasar por ese dolor eterno que se quedó aquí enraizado en mi vida”.

Desde el 29 de febrero de 2016, que sepultó a Martha, Verónica me hace saber que se encuentra muerta en vida, su casa deja esa misma sensación, la estatua de un perro sentado en la puerta, perdura lo que no existe, lo que no tiene vida. La soledad acompaña a esta mujer, la depresión se quedó eternizada, no acude a terapia psicológica porque no tiene dinero para pagar un psicólogo, hasta ese día se entera que deben dársela en la Comisión de Atención a Víctimas del Estado de México (CEAVMEX) por ser una víctima indirecta de la violencia. Y a más de dos años, Verónica espera que en algún momento llegue la justicia.

Eres madre, padre, hermana, hermano, hijo, hija, de una mujer víctima de feminicidio, desaparición, o intento de feminicidio búscame, ayúdame a visualizarlas y contar su historia. Voces de la Ausencia.

 

@FridaGuerrera
fridaguerrera@gmail.com

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